" Me dijiste que siempre te quedarías a mi lado."

miércoles, 27 de marzo de 2013

Nunca digas nunca.

Dos días después.

Los primeros rayos de luz comienzan a despertarse un día más en el horizonte. Una mañana fresca de Mayo.    La ciudad ,junto al Sol ,empieza su rutina. Decenas de coches y de personas deambulando frenéticamente por la ciudad. Pitidos ,carreras ,atascos. La selva cosmopolita.
David ,algo nervioso ,aparca la moto delante del portalón de la casa. Son las 7.50. Todavía quedan 10 minutos para la hora acordada. Se baja de la moto para dirigirse a la acera de enfrente para ver las vistas que hay de la ciudad. Son fantásticas. Fija su mirada en el horizonte. Piensa que no le importaría despertarse  cada día con esas vistas. Claro, pero para ello necesitaría estar podrido de dinero. Una media sonrisa se le dibuja en la cara. Piensa en Alba. Su querida Alba. Hace dos días que no sabe nada de ella y le parece una eternidad. Recuerda el día que fueron ,ella y sus amigas, al bar donde él trabaja. Su pelo,sus ojos, su sonrisa. La perfección personificada. David se da la vuelta y observa las casas que hay allí. La zona más rica de la ciudad. Detrás de esas paredes podría estar en algún lugar su rubita.
La alarma de su reloj suena. Las ocho. Es la hora. Los nervios florecen en su interior. No sabe bien que trabajo le ha encontrado Chino. Sólo espera que sea digno.
Se acerca al timbre de la casa y llama. Una voz masculina le dice que entre.
Abre la puerta y se encuentra con un jardín inmenso y un pequeño paseo de placas de piedras que se dirigen al sótano y a su derecha una especie de escaleras "naturales" se camuflan en la pequeña colina que lleva a la entrada de la casa.
David por un momento si será el trabajo de jardinero. De golpe siente algo detrás suya.
Es un pequeño cachorro de pastor alemán. Sonríe y se agacha para acariciarlo. El pequeño se vuelve loco de felicidad y se pone a jugar con él. Una voz masculina grita:
- ¡Thor! ¡Ven!- El cachorro va corriendo junto al hombre, de unos 50 años, alto y en forma- ¿Usted es el chico que viene por el trabajo de la casa del jardín?¿No?- Se dirige a David.
- Sí, ese soy yo.
- Pues entre - coge al perro y le abrocha la cadena para que no se escape-  , este granujilla no le comerá.- Su imagen impone pero parece majo el señor.

David se incorpora y sube las escaleras del porche, no antes sin darle una rápida caricia al pequeño que está tirando de la cadena para liberarse. Le da cierta pena.
Se sitúa delante del señor y este le permite pasar con amabilidad.
La casa es inmensa y amplia. Nunca se imagino entrar en una casa así. Desprende lujo y elegancia por todos los rincones.
- Sígueme, vayemos al salón a charlar un poco de lo que he pensado para el proyecto. Tengo las medidas y materiales allí.
El muchacho lo sigue. Llegan al salón. Es tan grande ,o más, que su casa. Madre mía.
El hombre le indica que se siente en un pequeño sofá blanco perla ,justo enfrente al suyo.
- Bueno ,para empezar, me llamo Antonio. Un placer. ¿Quiere algo para beber?
- No, gracias. Acabo de desayunar. Muy amable.
- Como prefiera. Pongámonos manos a la obra. El proyecto consiste en edificar un pequeño "cuartillo" de madera en la parte leste del jardín con el fin de guardar allí los utensilios de jardinería. He pensado para ello unas planchas de...- Un golpe del piso de arriba resuena en el techo del salón- Mi hija ya está armando una de las suyas. Disculpe. ¿Alba,estás bien?- Ninguna respuesta recibe a cambio- Bueno, da igual, sería cualquier cosa que cayó. Sigamos. Pues como le dicía...-David ya no le escucha.
Alba.Alba.Alba. David se queda en suspensión. La simple idea de esa Alba sea la suya lo bloquea. Cierra los ojos y se autoconvencerse que no puede ser ella. No es un crío para ponerse así por oír ese nombre.
¿Que probabilidad hay de que sea eso verdad y que sea ella ? Ínfima. Suspira y sacude un poco la cabeza.
- ... ¿no? ¿No le parece correcto? Usted es el profesional. Dígame que materiales le parecen más idóneos.- Antonio, ajeno a los pensamiento del chaval, no sabía que había estado hablando solo.
-¿Cómo? Ah no, está perfecto ,disculpe, algún bicho me molestaba en la oreja.- Intentó excusarse David.
- De acuerdo. ¿Le parece bien 25 € /hora?
- Más que perfecto, señor.
Cierran el trato con un apretón de manos. Se sonrien.
- Por favor ,sígame, le indicaré donde instalaremos el cuartillo.
De camino, de refilón, ve una fotografía familiar. Esa chica. Ese pelo.
Quiere creer que lo acaba de soñar.
Es imposible.